martes, 13 de agosto de 2013

¡ Premio Mayor, Premio Mayor ! Mancera se la juega con la Lotería


¡Premio Mayor, Premio Mayor!
·       Los tiempos y la suerte han cambiado al paso de los años
 
·       Mancera juega a la lotería

·       “Juego luego existo”, “ Te promociono y me promociono”

 

Recuerdo esas frías noches de los viernes, la avenida Reforma, se extendía llena de vida entre siluetas y escaparates muy bien iluminados.   Abordo del Chevrolet 56, como una vieja máquina del tiempo, todo era nuevo - hasta el aire proveniente de los viejos árboles del bosque de Chapultepec, que siempre olieron a vainilla-, viajábamos mis tíos y yo, en compañía de mi abuelo y la abuelita Francisca.

De noche era un viaje nocturno al centro de la ciudad de México, apenas empezaban los vestidos cortos y los peinados altos y blusas abiertas como de arcoíris que usaban las mujeres y los hombres, la mezclilla y camisas abultadas, sobre todo en los jóvenes.  Los trajes obscuros y vestidos de corte conservador, también se dejaban ver en los adultos, eran mediados de los sesenta.

El poderoso motor del viejo carro color azulagua rugía como tígre. Su caminar encontraba reposo cuando llegaba a la orilla de la Alameda Central y ahí frente al viejo edificio de la Loteria Nacional, donde había una glorieta, doblaba en media luna para encontrar lugar en la bahía, entonces nosotros descendíamos a toda prisa para traspasar las grandes y doradas puertas metálicas e incursionar en la alfombra roja para alcanzar algún asiento en las antiguas butaca de madera.

Ya ahí, frente a la gran tómbola de metal dorado, como una jaula de donde pudieran salir aves mágicas y regalos, niños gritones, con voz de anuncio, vestidos como soldaditos de plomo, con todo el aire de sus pulmones, decantaban los número para sumar la cifra ganadora. Era como estar cerca de fortuna, verla pasar, imaginar la cara del posible premiado y contagiarnos de su alegría si se sacaba el gordo. Era, fue un mundo feliz.

Escuchar ¡Premiooooooo Mayoooorrr, Premioooooooo Maaaayoooorrr! Era una frase retumbante en ese auditorio, porque significaba que sí había futuro, que la vida es tan noble que sí puede cambiar.

Años más tarde, ya de joven, pensaba que jugar a la política era jugar a la Lotería, ¡Pegarle al gordo! ¡Sacarse el Mayor! que sueños, qué sueños…

Durante mucho tiempo en épocas donde reinó el PRI, a los políticos en desgracia, aquellos que no fueron agraciados con una candidatura de elección popular, de la noche de los viernes, salía un billete de lotería que llegaba a sus manos, y así se pagaban las declinaciones en favor de políticos más cercanos al poder, al gran poder.

Hoy las cosas han cambiado en la lotería y en la política. El viejo edificio sigue ahí, pero ya hay uno nuevo enfrente. La Ciudad de México es gobernada desde hace más de dos décadas y media  por el Partido de la Revolución Democrática PRD, y el Partido Revolucionario Institucional, apenas acaba de regresar a gobernar desde la presidencia, después de un ligero descanso.

 “ Lleve su cachito”

En la ciudad de México gobierna Miguel Ángel Mancera y en el PRI, Enrique Peña Nieto, y se supone, sólo se supone, que son dos proyectos distintos, dos polos ahora. A tanto llegó el encono que por ejemplo, los anteriores jefes de gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrad, incluso no tendieron la mano, ni mucho menos asistieron a festividades del ejecutivo en turno. Para unos el ejecutivo, fue una equivocación, en otras era un espurio y el más reciente, producto de un fraude, con éstas frases los dirigentes capitalinos pintaban su raya.

Ahora pareciera que no hay raya ni regla que delimite esas relaciones muy modernas políticamente.

Los tiempos han cambiado y mucho

Ahora sin algún rubor menor político, es posible encontrarse una muy buena foto, en este caso captada por la lente de Carlos Cisneros en el diario La Jornada, este miércoles 7 de agosto del 2013, donde aparece con amplia sonrisa el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera, sosteniendo la emisión especial de un billete de lotería, mediante el cual se celebra el Maratón de la Ciudad de México, el mismo billetote que es sostenido en su otro extremo, por una ágil política priísta, María Esther Sherman, Director General de la Loteria Nacional.

 

Y ahí están, los dos, él y ella, de buen talante con el billete, con el gordo, con las ganas de promocionar a “la suerte”, para usted querido lector, le entre al juego, sí al juego de la lotería, de la política, de los rounds de sombra, de llevarse el Premio Mayor, para que usted no se tome todo en serio.

Juego luego existo

“En política nada es lo que parece”. Esta frase parece acoplarse muy bien a estos días, a estos políticos, que aún cuando son o parecen contrarios, los dos promocionan al jefe del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, quien inmutable, es quien también juega, como en la Lotería.

 

 

 

 


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